Enric Rovira
Enric Rovira Jarque, Barcelona 1954.
Todo empezó el día que, debe hacer ya unos cuarenta años, nuestro tío nos trajo de Suiza, a mis hermanos y a mí, un magnífico juguete: una cámara Kodak de baquelita.
Siempre me han fascinado los fotógrafos y su mundo, su manera de capturar los instantes.
Esto es lo que más me gusta de la fotografía.
Las fotografías que hago podría decir que son un viaje dentro de otro viaje: una forma de mirar y una necesidad, también, de conservar y explicar aquello que los ojos veen.







